El consumo eléctrico del hogar puede reducirse con hábitos sencillos. Apagar los aparatos en standby, usar bombillas LED y aprovechar la luz natural son medidas eficaces que cualquiera puede aplicar hoy mismo.
Revisar el aislamiento de puertas y ventanas, programar el termostato, lavar con agua fría, mantener limpios los filtros y elegir electrodomésticos de alta eficiencia energética marcan una gran diferencia a final de mes.
Con constancia, estos pequeños cambios se traducen en un ahorro notable a lo largo del año.